miércoles, 12 de mayo de 2010

Piqué e Ibra


En los últimos días se ha montado un mediano revuelo alrededor de esta foto de Piqué e Ibrahimovic (dos jugadores del Barça, para los lectores de otros sistemas solares) que -según algunos cafres sin escrúpulos y con un escroto subdesarrollado- demostraría su homosexualidad.

Júntese un entorno machista por definición (el fútbol profesional), con dos futbolistas de más de 1,85 y el resultado es la demostración palmaria de que la primera industria de este país es, sin duda, la producción de caspa. Tenemos caspa para inundar el mercado mundial y hundir a cualquier potencia extranjera que albergue la ilusoria pretensión de competir con nosotros. Cualquier día los científicos descubrirán que la caspa hispana es la verdadera causa del cambio climático y que lo que inunda el espacio aéreo mundial no es ceniza volcánica sino recia caspa made in spain.

A mi que los dos muchachos sean homosexuales o no me da exactamente igual. En realidad, si me paro a pensarlo un poco, prefiero que sean homosexuales y preferiría que lo fuera el 80% de la población masculina por razones puramente estratégicas que tienen que ver con la ley de la oferta y la demanda y el cálculo de probabilidades y que no voy a detenerme a explicar porque nunca está de mas que el lector ponga un poco de su parte.

Lo único que me jode un poco, la verdad, es que haya tanto imbécil suelto que se muere por hurgar en la vida ajena, quizás para compensar lo triste, deprimente y mediopensionista de la propia.

2 comentarios:

  1. Completísimament d'acord, amb tot. Però la gent té una total manca de vida pròpia així com de valors. I ja que parlem del món del futbol, d'on són els que critiquen? D'Espanya. No fa falta dir res més, jaja. Espero que no et molesti que els comentaris te'ls deixi en català.
    Una abraçada!

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  2. Se nota que compartimos raíces, ese razonamiento sobre el aumento de posibilidades con las mujeres si la mayoría de los hombres fueran gays llevo años exponiéndola ante los intolerantes... aunque solo consigo que me miren como a un bicho raro.
    Este es un país de porteras, siempre lo fue, y temo que siempre lo será.

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