sábado, 11 de diciembre de 2010

A veces, una noche...



A veces, por la noche, tarde, muy tarde, me cuesta dormirme. Las luces se apagan y yo me quedo en la cama, tumbado boca arriba, sumergido como un pez en un remanso de caras que regresan del pasado con un puñado de viejas historias que yo mismo creía haber olvidado.

Veo a mi padre que me lleva en moto a casa de mi abuela atravesando el valle de Guimarán uno de tantos domingos por la mañana. A mi abuela, siempre de oscuro, siempre silenciosa, que me escuchaba horas y horas mientras le cuento no se qué cosas que seguramente le importaban un pimiento. A mi abuelo. A mi madre. A mi tío. A mi hermano.

De todos ellos mi padre era casi siempre el más taciturno. Durante algún tiempo interprete sus silencios como desinterés. Yo aprobaba un examen y corría a contárselo y el decía, bien, está bien. Sin énfasis ni evidencia alguna de una alegría especial. El día que le díje que había sacado la mejor nota de mi instituto en la selectividad me miró fijamente y sólo dijo, bueno, ahora sólo hay que seguir.

Años después, cuando ya estaba muy enfermo, mi tía me contó que cada domingo -cuando yo ya estaba muy ocupado los domingos como para acompañarle en moto a ver a la abuela-, nada más atravesar la puerta, les acosaba a todos con las narración exhaustiva de mis (?) hazañas académicas. Algo que, a mi, conociéndole, me resultaba tan verosímil como que mi tía María Virtudes afirmara ser agente secreto al servicio de alguna oscura potencia extranjera.

Muchos años después, cuando estoy cansado y a punto de tirar la toalla, vuelvo a oir una voz que me llena de paz y me dice: bueno, ahora sólo hay que seguir.

Y en eso ando, siguiendo.


You leave home and you move on and you do the best you can
Won’t take nothing but a memory
From the house that built me

(Miranda Lambert, The house that built me).

4 comentarios:

  1. No conocía a la chica, qué bonita voz que tiene...
    Puedo entenderte, por "mala" o "buena" suerte, ya que también me ha pasado. En mí caso más exagerado y más dificultoso de "asumir" o "creer". Con un 9'7,la respuesta de mi padre "dónde esta el resto de nota, que eso no es esfuerzo".
    Tu padre parece un hombre carismático, y ya con tu historia, se siente el cariño que te tenía. Quizás como mi abuelo, son de esas personas que te quieren muchísimo pero, por lo que han vívido y la educación que han recibido, no saben mostrarlo.
    En fin, que te suenen más voces que alguien como tu no puede tirar la toalla. Cómo en aquella canción, "hoy vamos a tirar pa'lante, que pa'trás ya dolió bastante".
    Ánimos! Y siempre puedes probar a mirar las cosas desde otro punto de vista... (:

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  2. Sin ninguna meta salvo seguir adelante, sin mirar atrás. Precioso.

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  3. No tires la toalla y muchos ánimos. Que ya queda muy poco y los esfuerzos, al final, siempre reciben recompensa.
    Qué geniales estos instantes de melancolía entre las neblinas de la noche...

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  4. Nunca tires la toalla. Puedes con lo que estás haciendo y con mucho más. Con todo lo que te propongas. Y cuando dudes de tus fuerzas, sólo tienes que preguntar a cualquiera que te conozca un poco. Todos te recordarán lo mucho que vales. Pero si me preguntas a mí, además, te explicaré porqué eres tan especial.
    Un besito.

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