domingo, 30 de enero de 2011

Fatales espejos repetidos (el porque de un título)


Los espejos fueron un tema central en la vida y en la obra de Borges. Desde muy pequeño, por una oscura razón que el psicoanálisis intentaría, con poca fortuna, desvelar, expresó su temor hacia los espejos y los laberintos.

Sin embargo, Borges dedicó su tiempo, acaso más que a ninguna otra cosa, a examinar las paradojas de la realidad, la imagen especular de todo cuanto nos rodea. Las ficciones de los hombres y sus innumerables máscaras y sombras.

Conjeturo que Borges creía que si, como ocurre en los espejos, todas las cosas se duplican, todo hombre ha de tener un alter ego, ese oscuro yo que se esconde del otro lado del espejo.

“No sé cuál es la cara que me mira
cuando miro la cara del espejo”
Jorge Luis Borges

1 comentario:

  1. Gracias por la aclaración porque el titulito se las trae...

    PD. El porque de esta entrada debe ir sin acento, Alfredo. No pasa nada, eres cuasi perfecto!

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