jueves, 5 de mayo de 2011

Europa, the land of the pajilleros

Estoy viendo en "La 1" (o sea, la TVE de toda la vida) un interesante debate sobre el exterminio de Osama Bin Laden. Uno de los contertulios, particularmente orondo, ha afirmado, sin aparente rubor, lo siguiente:

- Al matar a Osama los EEUU se ponen a la altura de los terroristas.
- El asesinato de Osama es ilegítimo.

El asunto resume a la perfección un rasgo característico del pensamiento político europeo: la propensión al toreo de salón.

Aquí se discute cualquier cosa a través de un feroz filtro deformante, que convierte en reprobable y/o sospechosa cualquier cosa que haga Estados Unidos (aunque esa cosa sea fulminar a un asqueroso terrorista que pretendía, entre otras nimiedades, la extinción de la sociedad occidental, esto es, del aquí firmante y de sus lectores, entre bastantes otros) y que llega al extremo de pergreñar delirantes hipótesis conspirativas que ponen en tela de solfa cualquier cosa  (el 11S lo organizó Israel, lo organizó el gobierno de EEUU, lo organizó mi hermano desde su panadería; el 11M lo diseñaron Rubalcaba, Pepiño Blanco y el Tió la Vara y el hombre nunca llegó a la luna porqué todo se rodó en realidad en un estudio de Las Vegas).

Este despliegue de intelectual de nada bien adobada de palabrería y de vacío intelectual y moral permite a los europeos eludir los problemas por la vía de hablar y hablar de ellos sin tomar ninguna medida o, directamente, haciendo como si no existieran y, ya de paso, las inevitables consecuencias que se producen cuando, con mayor o menor acierto, alguien deja de hablar y se pone a arreglar algo que está estropeado.

Por eso Europa tiene una estructura política delirante -sin una política exterior común operativa y con unas instituciones comunitarias completamente ajenas al control democrático- y por eso España no hace las reformas económicas y sociales (para empezar una elemental reforma de nuestro delirante aparato administrativo) que serían necesarias: porque hablamos y hablamos pero hacer, lo que se dice hacer, no hacemos una mierda no se vaya a enfadar alguien y acabemos saliendo en los periódicos.

Estoy seguro de que, si reuniéramos a doce comentaristas europeos para opinar acerca del desembarco de Normandía alguno no tardaría en afirmar que fue un acto desleal porque no se avisó a Hitler con la antelación necesaria. Y se quedarían tan anchos en sus sofás, convencidos de la sempiterna superioridad intelectual de la vieja Europa, esa que ni recuerda ya cómo atarse los zapatos.

PD. Hace años, en un contexto que no citaré por respeto a los interesados, en una dependencia administrativa se rompió una tubería. Yo, que por entonces era auxiliar administrativo, me quedé un buen rato observando como los responsables del asunto sostenían una prolongada discusión sobre si sería mejor llamar a un fontanero o comunicarlo a la Dirección General correspondiente para que ésta tomara una decisión. Mientras, el agua iba inundando lentamente el piso de abajo, ajena a los primorosos vericuetos del procedimiento administrativo.

1 comentario:

  1. Ni me creo el presunto asesinato diez años después de Bin Laden y su posterior entierro según las costumbres musulmanas (poner aquí un emoticón de mi cara descojonándose), ni sé si existió realmente ese personaje o si lo crearon (poner aquí todas las teorías conspirativas).. y en el caso hipotético que fuera cierto, no me parece que exterminar a este tipo acabe con Al Qaeda. Y por supuesto, te pongas como te pongas, con tu odio europeo y tu fervor yanqui, te diré que matar a alguien sin un juicio previo, y ordenado por un Premio Nobel de la Paz me parece esperpéntico como poco, y después una barbaridad.

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