lunes, 29 de agosto de 2011

Siempre un paso por detrás, un instante después


Toda nuestra vida discurre entre dos extremos.

Momentos de felicidad en los que las cosas parecen casi a la altura de lo que un día soñamos. Y, si la suerte nos acompaña, instantes inolvidables en los que la vida sabe mejor que los sueños.

Otros días, en cambio, algo parece quebrarse por dentro. Entonces nos damos cuenta de que ese lugar de Inninton (Oklahoma) en el que un día creímos que nos quedaríamos para siempre ya ha dejado de ser nuestra casa y de que no volverá a serlo jamás.

En medio ocurre la vida. Día a día gastamos lo que nos va quedando de gasolina en unas cuantas horas de trabajo que afrontamos con exagerada severidad, quizás para convencernos de que la vida que vivimos tiene un sentido y, más que nada, para evitar perder del todo la cabeza.

A veces nos enamoramos. Otras nos enfadamos con el mundo. Votamos. Hacemos el amor. Despotricamos del jefe. Sacamos la basura. Intentamos que no se pegue el arroz. Dejamos que nos piquen los mosquitos. Cambiamos las pilas al mando a distancia. Nos rascamos el cogote. Miramos de reojo a la vecina. Aparcamos a la segunda y no del todo bien.

Esta tarde presiento que esa vida que vivimos es una ficción y que sólo la asombrosa luz del atardecer significa algo. Ignoro de qué se trata pero no puedo dejar de pensar debe ser algo realmente importante, alguna cosa que acaso todavía no he aprendido o que quizás he olvidado desde el principio.

Algo que, como una clave secreta, lo resume y lo explica todo.


Después de haber vivido en muchos lugares,
resulta extraño seguir despertando en Nebraska,
deambular por el patio donde el trigo
brotó abundante durante la noche.

Si viviera en un vagón de tren,
podría echarle un vistazo al tiempo,
a las nubes, a su fugaz galería de obsesiones.
Alcanzaría a comprender las cosas.

Podría ver la canícula envolver al maíz
y mirar en invierno cómo las canteras
producen grandes bloques de mármol,
apreciar todo el frío que hay en ellas.

Si tengo algo importante que decir
espero vivir aquí el tiempo suficiente
para decirlo con elegancia. El viento
lo mueve todo. Nada se le resiste.

MAGNUM MYSTERIUM
Lucie-Brock Broido
Versión al castellano: Jesús Jiménez Domínguez

1 comentario:

  1. El atardecer nos arropa en épocas que todo parece oscuro como la noche que llega después de él. Es aquella última luz antes de que todo parezca perder sentido... Pero un día descubres que también los amaneceres enamoran y el Sol siempre estuvo allí. No temas porque a tu paso todo puedan parecer sombras o no consigas vislumbrar un faro con el que guiarte, tu eres tu propio guía que alumbra el camino a medida que avanza... Suerte y una buena dosis de sonrisas(:

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