jueves, 30 de enero de 2014

Cosas que el viento no se lleva



Esta tarde llovía tanto que casi se había hecho de noche y yo, no se muy bien cómo, me había dejado atrapar por una pena que venía de lejos, de un tiempo en el que un pastor belga de pelo negrísimo descansaba a la sombra del castaño escuchando el ronroneo del tractor Pasquali de mi padre. Así es la pena, una criatura sinuosa, que se entrevera por los rincones de toda nuestra vida y que, de vez en cuando, asoma la cabeza allí donde menos se la espera, una tarde como esta, una tarde cualquiera, mientras contemplas las nubes que cruzan el río Segre, barridas por un montaraz viento del norte que amenaza con llevárselo todo por delante, menos -ay- las ganas de llorar.


...quero ser. eu sou assim.

sete pedaços de vento
sete rosas num jardim
num jardim que eu própria invento


sete ares de nostalgia 

sete perfumes diversos
nos cristais da fantasia
amante de amores dispersos


sete gritos por gritar

sete silencios viver
sete luas por brilhar
e um céu para acontecer...



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