domingo, 14 de junio de 2015

Una especie de propuesta existencial en tres actos



(1) 

Había algo indefinible en la forma en la que atravesabas la puerta mirándome en silencio y absorta, como rezando una oración pagana, te quitabas el vestido y lo dejabas caer sobre la silla; algo dulce y terrible con lo que se podría fundar una civilización y hasta devolver el brillo a los ojos de los muertos. Creo que por prudencia o por estupidez no te lo llegué a decir, pero sólo con mirarte me daban ganas de darte un beso, salir corriendo y prenderme fuego.


(2)

Escuchar música
todo el día, todo el día
quiero y trabajar de noche
un trabajo liviano pido
cuidando plantas
en un vivero (del
otro lado de la vía)
donde uno se pueda
sentar en una casa de vidrio
a sacarse de la cabeza
el zumbido
de la dignidad.

Martín Gambarotta en Seudo, Ediciones Liliputienses (2013).


(3)

PICHICHI

No le da,
graznidos
pellejos y carne,
humo de puro,
has fallado,
una vez más,
a puerta vacía,
con la de palo,
nieva
y te recreas en la ejecución del fallo,
te miran mal,
y no te importa,
te ríes,
el entrenador te cambia por malo
y por canalla
y por gracioso
y por presumir de error,
hueles a colonia,
todos lo saben,
lanzas besos a las chicas,
todos lo saben,
es tarde para remontar,
todos lo saben,
y a ti no te importa.

Mario Hinojosa en Segunda regional (2014).



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