lunes, 8 de marzo de 2010

Religiones: esa infinita cantera de pederastas

El pasado febrero la televisión saudita Al-Daleel TV entrevistaba a Muhammad Musa Al-Sharif, uno de los clérigos con más predicamento de Arabia Saudí. Entre otros asuntos, el entrevistador abordó el tema de los matrimonios entre niñas menores y ancianos que se practican con total naturalidad en el país.

Al-Sharif no se anduvo con rodeos y expuso sin reservas sus argumentos: "Los diccionarios no definen a una niña como menor de edad, si ha alcanzado la pubertad" aseguró Al-Sharif, que añadió: "Cuando una niña llega a la edad de nueve años, se convierte en mujer. Seamos prácticos".

El entrevistador trató de evidenciar la ilegalidad de que un anciano de 80 años se case con una niña de 9, aludiendo a las centenares de condenas por parte de diversos tratados de derechos humanos. La respuesta de Al-Sharif fue reveladora: "Cuando la ley islámica se refiere a un tema determinado, no necesitamos de los derechos humanos".

Y continuó: "Estamos comprometidos con los tratados internacionales siempre y cuando no violen la ley islámica. Si lo hacen deberíamos arrojarlos por la borda, porque no valen la tinta con la que fueron escritos. Con todo el debido respecto, los tratados internacionales no tienen ningún valor". "¿Quién es responsable de los derechos humanos y los tratados internacionales? Los ateos, los cristianos y los fornicadores, con todo el debido respeto".

El entrevistador se lo planteó directamente: " Estaría usted dispuesto a casar a su hija de 10 años con un hombre de ochenta años de edad?". Al-Sharif no titubeó: "No, hermano, no lo haría, pero existe una diferencia entre la ley islámica y su práctica. No me sentiría contento con esto, pero no lo prohíbo".

PD. Si, existe una diferencia: se llama hipocresía, pedazo de hijo de puta.

2 comentarios:

  1. Si señor!!
    Matemos las religiones!

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  2. La última guerra que nos queda por librar es contra estos degenerados. Y con estos degenerados me refiero a todos los que hablan en nombre de dios para luego cometer semejantes barbaridades. Eso sí, con los hijos/as de los demás.

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