miércoles, 25 de marzo de 2015

Requiem




Si yo fuera de otra manera reconozco que esta noche sería un buen momento para pararme a pensar, encender una velita en un altar imaginario y luego, de rodillas, esbozar una sencilla oración en tu memoria, pero la verdad es que, como bien sabes, no soy creyente y tampoco me gusta contar mentiras, así que no voy a tomarme la molestia de engañarte porque, además, a estas alturas ya no tiene sentido hacerlo: aquella noche en que te dije adiós ni siquiera derramé una lagrimita de pena, porque ya las había malgastado todas mucho tiempo atrás, en los días lejanos en que, comportándome con todos los síntomas del idiota que llevo dentro, estaba dispuesto a dejarlo todo de lado, como en los telefilms de sobremesa y salir corriendo hacía ti, que, en contraprestación a ese amor desaforado e inoportuno, te habías resguardado de las inclemencias en el puerto seguro de las piernas de tu marido recién llegado de las américas y en la muy noble ciudad de París. Pero, por fortuna, ese tiempo pasó y ese sentimiento se fue desgastando en la certeza de que -aunque me costó reconocerlo porque hacerlo resultaba demasiado doloroso- por más que lo intenté -y mira que lo intenté con todas mis fuerzas- nunca llegaste a amarme como soñé que lo hicieras y de que además, por esas paradojas de la vida, ya ves, fuiste tú, precisamente tú, la que me enseñaste a querer como yo no imaginaba que fuera posible, la que me fuiste enseñando a dejar de quererte un poco cada día, así no tiene que resultarte extraño ni reprobable que te confiese que acabé por conocer a otra persona que -vamos a decir toda la verdad- me llena mucho más que tú y que amenaza con quererme como tú no sabrías hacerlo aunque vivieras mil vidas; así que, sin rencores ni asomo de ironía, adiós guapita de cara, que tengas suerte y que la vida te traiga todo lo que tu infinito encanto y tu demoledora sonrisa sean capaces de procurarte, que no será poco aunque es probable que nunca sea suficiente, en la certeza, eso si, de que, por lo que a mi respecta, eres pretérito perfecto o pretérito anterior, no lo se muy bien, que esto de los tiempos verbales siempre me ha resultado un poco confuso porque mi profesora de sexto curso de EGB se quedó embarazada, faltó casi medio año a clase y como nadie se molestó en ponernos un sustituto nos saltamos en bloque esa parte del temario, así que no me juzguen mal si en este punto no pongo la mano en el fuego por miedo (ay) a quemarme.


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