jueves, 9 de abril de 2015

Humor coreano o Alicia en el país de las maravillas




Que el humor es subversivo lo demuestra la energía que todas las dictaduras dedican a atajarlo. Cuentan, por ejemplo, que en la Alemania nacionalsocialista el enfático saludo hitleriano era motivo de chanza y que a un ocurrente feriante de la localidad de Paderborn no se le ocurrió otra cosa que enseñar a su chimpancé a alzar el brazo imitando el saludo nacionalsocialista cada vez que veía un uniforme. La burocracia nazi fue, como era previsible, taxativa y muy pronto se publicó una orden que prohibía el saludo a los monos. Del comerciante no sabemos nada, pero me temo lo peor. Y del mono ni te cuento.

En Corea del Norte, ese paraíso de libertad y desnutrición, el humor está prohibido. Si se contempla un rato a su orondo Presidente uno entiende que la decisión no deja de tener su lógica, porque el muchacho, hay que reconocerlo, pone los chistes a huevo hasta a las monjas que hacen voto de silencio, tanto que en su caso lo más difícil no es hacer chistes a su costa, sino evitar descojonarse en su cara. Durante una reciente visita a Corea del Norte uno de cuyos miembros de la delegación cubana era un reconocido humorista gráfico, al que no se le ocurrió otra cosa mejor que preguntar cuál era la revista humorística más importante del país, para visitarla e intercambiar experiencias con sus colegas. La respuesta que recibió fue demoledora: “Lo siento, compañero, pero en Corea del Norte ya hemos superado esa etapa”.

Por lo que parece, en Corea del Norte ya han superado la etapa del humor y ese flagelo de la sociedad que es la risa y la alegría. En fin. Sin embargo (por fortuna) no debe ser del todo verdad ya que rastreando por Internet y en concreto en el blog http://www.askakorean.blogspot.com.es/ he encontrado algunos chistes sobre el deprimente régimen norcoreano bastante divertidos:

A: Hay una nueva central eléctrica en Hamheung-si. 
B: No. Acabo de volver de allí y no he visto ninguna central eléctrica. 
A: Y hay una nueva fábrica de productos químicos en Kimjeongsuk-gun.
B: Pues estuve allí hace una semana, pero no vi ninguna fábrica. 
A: ¡Camarada! Deja de viajar y lee el periódico de vez en cuando.

Mirando una pintura de Adán y Eva con una manzana en un museo, un inglés dice: “Son ingleses, porque el hombre está compartiendo la manzana con su mujer.” El francés dice: “Son franceses, porque caminan desnudos.” El norcoreano dice: “Son norcoreanos. No tienen ropa, apenas tienen comida y sin embargo les dicen que están en el paraíso.”

Kim Jong-Il visita una granja comunal y al ver el buen estado en que están los cerdos, se hace una foto con ellos. El periódico local tiene que publicar la foto y su editor se las ve y se las desea para escribir el pie de foto. “El Camarada Kim Jong-Il con unos cerdos… ¡No! Unos cerdos con el camarada Kim Jong-Il... ¡Tampoco!” Finalmente la foto fue publicada con el siguiente pie de foto: “El Camarada Kim Jong-Il es el tercero por la izquierda.”

Periodista: ¿Cómo ha hecho para vivir y mantenerse saludable tanto tiempo?
Anciano: Porque gracias a las atenciones cariñosas del Gran Líder y del Querido Líder como arroz y carne todo el tiempo en una casa caliente y cómoda.
Periodista: ¿Todavía lee los periódicos y ve la televisión?
Anciano: Si no los leyera y no viera la televisión, ¿cómo sabría que vivo en una casa caliente y cómoda y que como arroz y carne?

Un pesquero norcoreano se pierde en medio de una tempestad gigantesca. Todos en el barco están convencidos de que van a morir. El radiotelegrafista les dice que no teman, que pronto llegará una lancha de la policía para rescatarles. Le preguntan que porqué piensa que la policía correría el riesgo de salir a la mar con ese temporal. “Muy sencillo”, responde, “cuando mandé los SOS, al final añadí: “Kim Jong-Il tiene cara de cerdo. Ya verás como si que vienen.”

Kim Il-Sung está de gira por las provincias y se encuentra con un anciano al que le pregunta si era más feliz antes o después de la revolución. El anciano le responde que era más feliz antes de la revolución.
- Mosqueado, Kim Il-Sung le pregunta: “¿Y cómo es eso?”
- El anciano responde: “Antes de la revolución tenía dos camisas y ahora sólo tengo una.”
- Kim Il-Sung se ríe: “¿Eso es todo? ¿Sólo por las camisas? Hay mucha gente en África que va desnuda.”
- El anciano sorprendido pregunta: “¿En África ya tuvieron dos revoluciones?”



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