sábado, 11 de febrero de 2017

Gafas polarizadas



Últimas miradas

Ocurre una cosa curiosa con La La Land: aunque tiene una puntuación muy alta en Filmaffinity y la mayor parte de los críticos la considera una película formidable, también hay gente a la que no le ha gustado nada o que directamente parece odiarla. Pocas veces he visto opiniones tan polarizadas, como si las dos únicas opciones posibles fueran a) obra de arte absoluta, b) lenta, ñoña y aburrida. 

Creo entender por qué sucede esto. A mi juicio no tiene tanto que ver con la película en si misma como con el aparato emocional del espectador: si eres propenso a emocionarte y de espíritu más bien fantasioso es fácil que te metas en la narración desde el principio y si lo haces ya no hay vuelta atrás. En cambio si eres una persona práctica, racional, empírica y más bien de orden puede que la encuentres ñoña, lenta, aburrida o propensa al pastel.

Que nadie me entienda mal. Uno puede ser de lágrima fácil y, a la vez, un grandísimo hijo de puta o un asesino en serie. Y una persona práctica puede ser honesta a rabiar, totalmente de fiar y estupenda. No se trata de una clasificación entre buenos y malos, ni entre listos y tontos. Mi argumento tiene que ver más bien con cierta e imprecisa inclinación del espíritu: no por casualidad estar en La La Land es una expresión que significa tener tendencia a fantasear en exceso.

Visto así no es extraño que a mi la película me encante y la haya ido a ver dos veces (cosa que es la primera vez que hago en mis 46 años). Y es que se trata de una película para gente que siempre tiene la cabeza en la luna, gente que todavía tiene al niño de ahí adentro bien vivito y coleando, gente que a veces escucha música sin necesidad de auriculares y, en fin, ese tipo de gente que se despista con cualquier cosa que cruce volando por el cielo a esa hora del atardecer en la que todo se tiñe de rojo.

PD. Como ya dije hace unos cuantos post, se trata de una película con mucha mala leche porque te explica que, digan lo que digan por ahí, el amor no está por encima de todo, que hay relaciones muy hermosas que te aportarán cosas y que te ayudarán a ser mejor, pero que sólo perdurarán para siempre en el recuerdo y que la vida te irá dando y quitando cosas y que cuando eso ocurra, por mucho que te duela, por mucho que te hubiera gustado que fuera de otra forma, no tendrás más remedio que secarte las lágrimas y seguir adelante.

PD2. La actuación de Emma Stone es... impresionante. Por cierto, Carlos Boyero en su crítica a la película en El País decía hace unos días que "no es guapa pero es buena actriz". Carlos, hijo, desde el afecto, vete al oftalmólogo rapidito, porque eso tuyo tiene que ser por lo menos un doble desprendimiento de retina. 


La que no es guapa

No hay comentarios:

Publicar un comentario

¿Algún comentario?