Después de la fiesta


A veces las canciones son magia pura. En esta canción de la banda canadiense de country/folk El Coyote a la protagonista le gustaría decirle a su chico que se fuera y que se tomara su tiempo. Pero no se lo dice porque está convencida de que no se lo tomará nada bien y, además, sabe que regresará, como siempre lo hace, cuando le apetezca y que ella no podrá hacer nada para impedirlo. 

La letra de la canción me recuerda a una escena de Los Infiltrados en la que Colin Sullivan (Matt Damon, uno de mis actores favoritos) le dice a su chica: "Si algún día ves que lo nuestro no funciona, tendrás que ser tú la que rompa. Yo no seré capaz. Soy irlandés, puedo conformarme con algo que funciona mal toda la vida".

Hay relaciones que son como los globos que rebotan contra la pared en una habitación vacía después de que se haya acabado la fiesta. En esa habitación hubo alguien que fue feliz y también hubo risas y música, pero ahora sólo queda un silencio incómodo en el que nadie sabe qué decir porque todo ha sido dicho miles de veces y una guirnalda de pequeños agravios y malos entendidos sobrevuela el aire convirtiéndolo en una pasta densa e irrespirable y por eso una noche de sábado te sorprendes a ti mismo asomando la cabeza por la ventana para tratar de conseguir un poco de oxígeno y preguntándote si es eso, sólo eso, lo que la vida te tiene reservado, como si la línea infinita de la carretera que se aleja bajo las luces de la ciudad escondiera una respuesta, una salida o una promesa.



El Coyote son Angela Desveaux, Katie Moore y Michelle Tompkins. Su álbum de debut, autoeditado en abril de 2018, vino al mundo en una de esas interminables noches de invierno de Montreal y contiene un puñado de clásicos instantáneos: esas canciones que se te meten en la cabeza y que ya no saldrán jamás. Genio en estado puro.

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