domingo, 13 de enero de 2013

Infiltrados


No hay cosa más desesperante que intentar encontrar respuesta a algo y descubrir que uno es incapaz de hacerlo. A mi, desde hace ya tiempo, me pasa justo eso con el PSOE y con su hermanastro hemipléjico, el PSC. Intento encontrar la lógica subyacente a las tonterías que sus dirigentes acometen a diario sin ruborizarse ni nada, con la actitud descuidada de los cangrejos rojos que corretean al tuntún por el fango de los manglares. Y nada, la más absoluta nada. Ni una pista, ni un indicio. Nada.

Ayer, sin embargo, nada más levantarme de una sucinta siesta con pijama de una duración estimada de algo más dos horas y tres cuartos tuve una revelación. En El hombre que fue jueves, la novela de Chesterton, todos los líderes de una banda criminal acaban siendo infiltrados de la policía. Creo que en el PSOE pasa lo mismo: todos sus dirigentes son infiltrados del PP, agentes secretos de las fuerzas derechistas que siembran el caos alimentando propuestas bufas e iniciativas mansurronas, secretando planes ciclotímicos y patrocinando un torrente de ideas que, de puro descabelladas, sólo pueden haber sido concebidas bajo el influjo de un consumo de cocaína tan intensivo que a estas alturas el camello ya debe tener pagada la hipoteca de su mansión en las Seychelles.
 
Es una hipótesis desesperada. Pero el que tenga otra mejor, por favor, que me la haga llegar, porque esto es un sinvivir.

PD. Un informe reciente de no se qué agencia internacional advierte de que, según las conclusiones de no se qué informe (hoy estoy siendo tan riguroso como un periodista de La Razón) los hombres que beben de forma habitual manifiestan serías dificultades para recordar y verbalizar sus experiencias sentimentales. Al escucharlo por la radio me ha asaltado una duda... ¿no beben precisamente para conseguir eso?
 

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