domingo, 10 de abril de 2016

Os búzios



Había la soledad de una oración en su mirada triste
Como si sus ojos fueran a las puertas del llanto
señal de la cruz que persiste
los dedos contra el maleficio
y las conchas que la vieja lanzaba sobre un viejo manto.

Te espera un gran amor, pero guarda el secreto,
vacío está tu corazón en la punta del miedo,
y aunque que las conchas han caído apuntando hacia el norte,
voy a cambiar tu destino, voy a mudar tu suerte.

Tenía una desesperación intensa en su voz
el cuarto olía a incienso y a otros aromas
la vieja agitaba el pañuelo, lo dobló, le hizo dos nudos
y su padre santo habló a través de su voz:

Te espera un gran amor, pero guarda el secreto.
Vacío está tu corazón en la punta del miedo
y aunque las conchas han caído apuntando hacia el norte
voy a cambiar tu destino, voy a mudar tu suerte.




PD. La modernidad pilló a los españoles tratando de aprender inglés por tierra, mar y aire. Aprender lo que se dice aprender aprendimos más bien poco si esceptuamos algunos balbuceos dubitativos y vergonzantes, pero entre una cosa y otra, eso si, hemos hecho de oro a las academias de inglés, que nunca nos agradecerán lo suficiente nuestra torpeza para aprender otros idiomas fruto, entre otras cosas, de un pésimo sistema educativo en el que todavía se estudia el inglés como si fuera una lengua muerta. Por eso, para los que no entienden la hermosísima lengua portuguesa, he traducido este fado, aunque, ya que estamos, quizás deberíamos preguntarnos porqué nuestros vecinos portugueses, esos a los que, por cierto, siempre hemos mirado un poco por encima del hombro (con esa estúpida soberbia de hidalgos venidos a menos tan española y repugnante), si entienden el castellano. De los catalanes ni hablo, pues su proyecto de modernidad consiste, según un manifiesto firmado por 200 intelectuales (se ve que por estos lares hay casi tantos intelectuales como imputados de la familia Pujol) en dejar de hablar castellano lo antes posible (es decir, en abandonar una de las dos lenguas que ahora tienen la fortuna de dominar), en lo que constituye un inaudito y regresivo proceso de desaprendizaje colectivo que parece inspirado por los Jemeres Rojos o sacado de un sketch de los Monty Python.

PD2. Para captar el sentido de la canción es preciso saber que la predicción por medio de conchas de caracoles (-os búzios-) o diloggun, es una de las técnicas de adivinación más antiguas. Los magos africanos, que las consideraban sagradas, cogían un grupo de conchas y las arrojaban sobre la arena (hoy lo hacen sobre una esterilla o un tablero) y adivinaban el futuro observando la dirección en la que caen y contando el número de ellas que lo hacen boca arriba o boca abajo. Este ritual de adivinación pasó a través de los esclavos de África a Brasil y a Portugal (entre otros países) y de ahí a este estupendo fado que nos canta Ana Moura. 

PD3. En portugués el quebranto es el estado mórbido que la creencia popular atribuye al que experimenta el llamado mal de ojo (ao mau-olhado). 


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